DECÍA MACHADO QUE ES UN NECIO QUIEN CONFUNDE VALOR Y PRECIO
No hay nada que tenga más valor que la vida, de hecho si no hay vida ni siquiera el concepto del valor en sí mismo puede existir. Por eso, cuando se trata de discernir entre lo importante y lo contingente, conviene liberarse de cualquier dogma, especialmente de los dogmas que colocan a la economía y a la riqueza como la razón última de existir. Y esto va por aquellos que presentan al Presidente José Luis Rodríguez Zapatero como un fundamentalista de las energías renovables que, con su empeño de seguir manteniendo a España a la cabeza de la innovación en energías verdes a nivel mundial, se convierte en el culpable del déficit tarifario y de las subidas de la luz.
Podríamos preguntarles a todos estos “desinteresados” patrocinadores de la energía nuclear por qué se empeñan en seguir cobrando su “baratísimo producto” al precio más alto del mercado, o por qué rechinan los dientes cuando algunos propugnamos que la generación hidráulica pase a integrarse en Red Eléctrica como un instrumento de gestión, en lugar de seguir siendo la bicoca con la que más plusvalías se embolsan algunos a base de vender cara la energía que más barata se produce. Podríamos preguntarles por qué tan rotunda oposición a internalizar determinados costes, vinculados al tratamiento de residuos radiactivos, o a las coberturas de responsabilidad civil diferidas hacia el Estado, o a los derechos de emisión, o a la dependencia que España tiene de los mercados exteriores para sostener su “barato” mix energético. O incluso podríamos preguntarles por qué no creen que ya va siendo hora de poner punto y final al “chollo” del mercado eléctrico que tan pingües beneficios les supone.
Y podríamos preguntarles si es más importante el precio de la energía nuclear que el valor de los riesgos que comporta. O si el valor de la vida futura en el Planeta ha de quedar relegado al precio competitivo del kilowatio de hoy. O si habría que repercutir en el recibo de la luz el valor de los ecosistemas arrasados hoy en el Golfo de Méjico, o ayer en la costa gallega. En fin, podríamos preguntarles por qué ese empeño en intentar hacernos comulgar con ruedas de molino, confundiendo sus intereses particulares con un pretendido interés del país que no es tal.
A todas estas preguntas opondrán siempre el dogma de los precios, pero su respuesta queda en nada frente a los argumentos de los valores. Necesitamos avanzar en la consecución de un patrón de generación eléctrica sostenible, innovador, autóctono y muy socializado, eliminando las prácticas monopolísticas del que actualmente padecemos, de su dictadura de precios, de su insoportable dependencia exterior y de la incertidumbre en que nos coloca en un futuro no demasiado lejano.
Lo dijimos desde la Fundación IDEAS en el informe de mayo de 2009 en el que avanzamos la prospectiva energética 100% renovables para España en 2050, y acaba de hacerse público en el informe “Roadmap 2050″ en el que la Fundación Europea del Clima plantea un escenario energético europeo 100% renovables para el ecuador del siglo. Cuanto antes avancemos hacia ese objetivo, antes lo alcanzaremos, porque el tiempo es un valor fundamental en la batalla del clima, pero no nos engañemos, también hay quienes tienen puesto precio al tiempo, e intentarán embolsarse hasta el último euro.
