EL RETO DE DURBAN: ¿Cómo gestionar la crisis climática?
Al tiempo que se aceleran los ritmos del Cambio Climático, se multiplican los riesgos de todo tipo que afectarán sustancialmente a la sociedad en todos los órdenes de la vida, desde la economía a la salud, y desde la ecología hasta la seguridad. Mientras tanto, parece que todos los esfuerzos de la Comunidad Internacional se centran en hacer frente a la Crisis Económico-Financiera que mantiene en vilo a la ciudadanía. La diferencia entre ambas crisis está en que la crisis económica podrá ser “gestionada” aún cuando se sigan sumando retrasos a la hora de hacerle frente, mientras que la climática va reduciendo dramáticamente sus márgenes de gestión en la misma medida en que se van aplazando los compromisos de acción.
Días atrás la Agencia Internacional de la Energía presentaba el WEO 2011, en el que se constataba que en 2010 se lanzaron a la atmósfera 30’6 Gt, muy cerca del tope de 32 fijado globalmente para 2020. El viernes 18 de este mes el IPCC aprobó el Informe especial sobre fenómenos meteorológicos extremos, en el que se advierte un incremento en intensidad y frecuencia de los mismos, encareciendo la necesidad de dotar de instrumentos de alerta temprana que sirvan para adaptar ciudades e infraestructuras, y mitiguen la incidencia en millones de vidas. Y esta misma semana la Organización Meteorológica Mundial ofrecía su informe anual sobre incremento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que vuelve a superar un nuevo record. Hemos pasado de las señales de alarma al estado de alarma permanente.
En este escenario climático tendrá lugar la Conferencia de Durban, una Conferencia que se anuncia con demasiadas incertidumbres. Acude España a esta cita en un momento de cambio político, y desde el PSOE queremos aportar algunas certezas que propicien una posición de País que siga permitiéndonos desempeñar el papel activo que hemos mantenido en las anteriores:
1.- Sólo es posible hacer frente al reto del Cambio Climático desde una acción concertada global, y para ello es preciso asentar las bases del sistema multilateral de respuesta. Debe comprometerse un calendario de negociación que conduzca a un acuerdo único (equilibrado, justo y suficiente) lo antes posible, y desde luego antes de 2020; hasta entonces el conjunto de países industrializados deberán prorrogar sus compromisos en el marco de un segundo período del Protocolo de Kyoto.
2.- Es preciso desarrollar y aplicar los acuerdos de Cancún:
- Plena operatividad del Fondo Verde.
- Constitución del Comité de Adaptación y del Comité de Tecnología.
- Sistema Internacional de cobertura de riesgos por daños imputables al Cambio Climático.
- Consolidación y aplicación inmediata de las reglas de transparencia y contabilidad en emisiones y en financiación.
- Cumplimiento de los compromisos de financiación temprana. (Nosotros cumplimos 2010 y 2011 –este año 103 millones dedicados en gran parte a impulsar el desarrollo de energías renovables en el Magreb).
- Fortalecimiento de las actuaciones que eviten deforestación y apoyen la correcta gestión forestal (REDD+).
3.- Es imprescindible avanzar en la identificación de nuevos esfuerzos de reducción de gases de efecto invernadero, que permitan garantizar que la temperatura no crezca más de 2ºC. Dado que la resultante de Cancún nos sitúa en un crecimiento de 3’5ºC, resulta necesario implementar nuevas líneas de acción en distintos sectores (aviación, transporte marítimo, gases fluorados, nuevos instrumentos de imputación de costes de emisión a escala global…).
4.- La crisis económica no puede ser de ninguna manera una excusa para retrasar la acción en cambio climático. Al revés, las políticas de cambio climático deben orientar nuevas inversiones dirigidas a propiciar sistemas de regulación y concertación globales que erradiquen los riesgos de los modelos económicos asociados al desequilibrio en la explotación de los recursos y la redistribución de los beneficios.
5.- Europa debe mantener una posición de liderazgo en la construcción del nuevo modelo, aportando los valores que ha venido consolidando como sociedad (equidad, innovación, multilateralismo, competitividad, sostenibilidad) con independencia de un posible compromiso insuficiente de terceros, porque de aquí se derivará también una oportunidad desde el punto de vista geoestratégico y económico en la relación con los distintos bloques y países.
6.- España ha venido consolidando en estos últimos años una posición avanzada en el marco de la UE (el impulso a un compromiso europeo de reducción del 30% en 2020 es una muestra de ello), y entendemos que ese debe ser el camino a seguir en el futuro inmediato, con una hoja de ruta de país sustentada en el Informe de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el estudio del Cambio Climático.
Emplazamos de esta forma al Partido Popular a mantener un compromiso claro en su próxima responsabilidad al frente del Gobierno de España, y una voluntad firme de impulsarlo, y le ofrecemos todo el apoyo necesario para hacer de las políticas de cambio climático un vector de modernización de nuestro modelo productivo, y un instrumento eficaz de generación de empleo.
