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En Copenhague no podremos comprar tiempo

La Comunidad Internacional se enfrenta, probablemente, al reto más trascendente que nunca antes haya tenido que arrostrar. Se trata de decidir sobre la viabilidad de la vida futura en el Planeta, por más que haya quienes sigan empeñados en relativizar las consecuencias del calentamiento de la Tierra, como consecuencia de la aceleración del Cambio Climático.

Quienes, veinte años atrás, comenzaron a alertar de los preocupantes síntomas que evidenciaban que algo estaba ocurriendo, algo distinto a lo que determinaba el proceso de evolución natural de la atmósfera, algo que estaba modificando visiblemente los ecosistemas más sensibles, fueron ignorados primero, tachados de excéntricos después, y descalificados por catastrofistas más tarde. Hoy debemos reconocerles que, gracias a su capacidad analítica, hemos podido ganar dos décadas de tiempo en esta lucha.

Pero de poco serviría el tiempo adelantado entonces, si los gobiernos lo dilapidan ahora. Porque, no nos engañemos, se ha podido habilitar un mercado para el comercio de emisiones, pero no es posible comprar y vender años.

1 comment

1 dani bayon { 11.13.09 at 21:06 pm }

Parece que solamente cuándo hayamos contaminado el último río nos daremos cuenta de que el dinero no se puede comer…