RAJOY: MEDIO AMBIENTE TAMBIÉN DEPENDE
Reconozco la especial dificultad que entraña el poder establecer un mínimo contraste de pareceres respecto a casi ninguna de las posiciones políticas que el PP pretende elevar al rango de acciones de gobierno durante la recién estrenada legislatura, simplemente porque ha sido imposible hasta la fecha conocer no ya tan sólo algunas concreciones sobre las mismas, sino incluso los títulos mismos de sus propuestas. Todo apunta a que esto va de que nos enteraremos de lo que pretenden hacer, una vez que ya lo hayan hecho.
Mi penúltima esperanza se centraba en la intervención que Mariano Rajoy haría en el Congreso de los Diputados con motivo del debate de investidura, pero la esperanza ha sido vana.
La gran referencia a la política ambiental, en forma de frase lapidaria, ha sido que “la política medioambiental va más allá de la defensa de una posición en las cumbres internacionales sobre cambio climático”, como si con ello contradijese a alguien que hubiese dicho lo contrario. Pero lo curioso del caso es que ni siquiera ha dicho cual sería la posición que defendería su gobierno en estas cumbres, ni en que se traduce su decepción respecto a la última celebrada en Durban, y si lo es por exceso o por defecto.
Y un lugar común, el de que España atesora la biodiversidad más rica de la UE, para hacer una mención a sus dos grandes preocupaciones: los incendios forestales y las variaciones hidrológicas.
Lo de los incendios forestales es como para echarse a temblar, porque nos coloca justo en una de las últimas iniciativas legislativas del PP, en este caso en Valencia, que va en la línea de modificar la Ley para poder recalificar los suelos forestales quemados, sobre los que la norma estatal aplica una prohibición de revisión de usos que llega hasta los 30 años, precisamente para acabar con la práctica del mechero al servicio de la especulación del suelo.
Y lo de las “variaciones hidrológicas” me tiene en ascuas, porque ahora se trata de desentrañar lo que se oculta detrás de tan alambicado término, ya que es de suponer que no se referirá simplemente a que en unos sitios llueve más que en otros, o a que el verano sea más seco que la primavera. Creo más bien que se refería al Ebro, al Tajo y al Segura, aunque todo depende.
